El bandolerismo andaluz

En los siglos XVIII y XIXI se dio en Andalucía un fenómeno muy conocido y debido a los escritos de autores europeos y norteamericanos han dado lugar a parte de la leyenda romántica de la región. Este fenómeno es el bandolerismo.

En esta época de grandes diferencias sociales a nivel económico, florecieron grupos de hombres que se dedicaban al asalto y pillaje de diligencias, carretas y demás vehículos que aventuraban a transitar los caminos andaluces. Posteriormente a estos saqueos, se refugiaban en Sierra Morena, salpicada de encinas, chaparros, alcornoques y cuevas que nadie aventuraba a visitar debido a la peligrosidad.

Muchos de estos bandidos aparecieron con el motivo de siempre, lucrarse a costa del prójimo, sin embargo otros gozaron del respeto y admiración de la población de a pie que los veían como héroes en la lucha contra el poder establecido y las desigualdades. Robaban al rico para darlo a los pobres y obtener el beneplácito de las clase bajas. Sin embargo muchos de estos bandoleros cometieron atrocidades que nunca se olvidaran.

Sus zonas de actuación eran los caminos cercanos a Sierra Morena y el Sistema Bético. Su “ modus operandis” por regla general era similar. Asaltaban una diligencia una grupo de varios hombres a caballo, armados con trabucos y navajas y en algunos casos ocultaban sus rostros con pañuelos, sin embargo alguno de los mas celebres lo hacían a cara descubierta que a para algunos casos fue su perdición ya que pasaron finalmente por el patíbulo.

El final de estos bandoleros solía ser cuando estaban ya cercados por la justicia y el uso de la recompensa como incentivo daba lugar a traiciones que acababan con el líder ajusticiado y posteriormente descuartizado como escarmiento.

Los mas celebres de los bandoleros andaluces fueron José Ulloa “El Tragabuches” de Arcos de la Frontera (Cádiz), apodado así porque su padre se comió un feto de asno en adobo y heredo su mote, su leyenda dio lugar a “Los Siete Niños de Écija” aunque no fueron siete ni eran de allí. Empezó su época de fechorías después de matar a su mujer infiel en plena faena, Joaquín Camargo “ El Vivillo” , que escapo de la justicia sin que se pudiera demostrar nada aunque su fin fue el suicidio por depresión al quedar viudo, el siguiente era probablemente el más conocido , José María Hinojosa “ El Tempranillo”, conocedor del terreno y envuelto en un halo de leyenda en el que se menciona su gratitud a los pobres y sus exquisitos modales a las damas , además cuando asaltaba diligencias, nunca los dejaba en la estacada sino con dinero suficiente para sobrevivir.

Otro bandolero celebre era Francisco Ríos González “el Pernales” por todo lo contrario al anterior, su barbarie y su violencia lo llevaron al bandolerismo solo para satisfacer sus instintos más animales. De él se cuentan numerosas atrocidades. Era natural de Estepa, Sevilla, y fue muerto en una emboscada por la Guardia Civil.

Diego Corrientes, conocido como “El Bandido Generoso”, era conocido por su enemistad con Don Francisco de Pruna, responsable de la Justicia de Sevilla con el que tuvo una dura lucha hasta que fue capturado y ajusticiado. Nunca tuvo delitos de sangre.

El fenómeno del Bandolerismo fue dado a conocer mas allá de los pirineos por autores europeos tales como Washington Irving o Charles Davillier, que dieron a conocer en parte Andalucía y su historia y a darle un halo de exageración muy propia de la época romántica. Esto a ha dado lugar a un fenómeno en el que la propia cultura andaluza se encuentra inmersa y que al fin al cabo ha dado lugar a que sea conocida.

Recomendamos el museo del bandolerismo de Ronda (Málaga) como visita obligatoria, y lecturas obligadas como “Viaje por Andalucía” de Charles Davillier o “Los últimos bandoleros” de José María de Mena.