El parque de los Toruños

No podía imaginar cuando era niño, que aquel espacio rodeado de salinas, que eran la continuación de la Playa de Valdelagrana, mi lugar de veraneo en El Puerto de Santa María, se convertiría en un espacio protegido, santuario de aves y lugar para el ecoturismo, el parque de los Toruños .

De niño solíamos tomar una pequeña carretera que salía del límite de la urbanización, donde no llegaban las viviendas, y que nos llevaba a la Playa de Levante, una playa sin urbanizar separadas por caños a los que popularmente llamaban “ramones” y donde solíamos ir ya que era el lugar para llegar con tu mascota y donde íbamos las familias a un lugar sin la masificación de las playas urbanizadas. No imaginaba, que al final de aquel mes de Julio de 1989, se convertiría en parque natural.

Todo el recinto, rodeado de pinares que solían ser coto de caza de perdices y conejos y las marismas naturales y artificiales, poco a poco se fue rodeando de vallas hasta el punto que se limito el acceso a vehículos hasta el momento que solo se permitió el paso peatonal o de ciclistas.

Desde ese momento descubrimos un espacio natural del que no éramos conscientes. Cuando paseábamos sin la presencia de los vehículos a motor, podíamos ver especies de animales que se movían por nuestro alrededor, reptiles, conejos y todo tipo de aves que habita la marisma y la ría San Pedro.

Numerosos espacios se convirtieron en zona de anidación como las salinas que acabaron siendo abandonadas para pasar al ecosistema marino y permitiendo el intercambio con la ría y el mar, un proceso de protección que dio lugar al aumento de la biodiversidad.

Debido a la cada vez menor acción del ser humano, las aves han encontrado un paraíso para anidación, como las gaviotas, cigüeñuelas, espátulas, chorlitejos o charrancitos, convirtiendo el parque en un lugar idóneo para los amantes de la ornitología.

parque de los toruños

El parque tiene un puente de madera que une ambas orillas de la ría de San Pedro, la zona de la marisma de los Toruños y el pinar de la Algaida.

Este espacio, inmerso en el Parque Natural de la Bahía de Cádiz, es espacio para deportes de naturaleza. No debemos perdernos las rutas de senderismo a lo largo de las diferentes zonas para contemplar los ecosistemas como el Pinar de la Algaida (si tenemos suerte podremos ver al camaleón), la marisma y en invierno las Lagunas pluviales, las cuales se cubren de flores durante la primavera dando un colorido espectacular al parque.

Los diferentes caminos y sus diferentes grados de dificultad, son idóneos para los amantes del ciclismo de montaña mientras se disfruta de un paisaje natural con el fondo de la ciudad milenaria de Cádiz y sus astilleros.

Para los amantes del mar, se ofrecen rutas de kayak y vela por el rio San Pedro, y con las cuales podemos movernos incluso por los caños, recordando a un ecosistema mas parecido a una manglar tropical, donde se pueden contemplar las aves que se acercan a comer en incluso ver saltar sobre nosotros bancos de peces que se aproximan a alimentarse a la marisma.

Estas son las actividades del día, pero de noche la cosa cambia. En unos años, se están celebrando pruebas atléticas y Rutas de supervivencia nocturnas que dan un ambiente especial, pero no debemos olvidar, tampoco, la Playa de Levante como lugar de visión astronómica y donde se pueden contemplar las estrellas y planetas con el uso del telescopio y otros medios técnicos de esta disciplina. La noche del 12-13 de agosto, con la caída de las Perseidas, una visión de estas estrellas fugaces en la playa de Levante es una experiencia inolvidable.

Aunque no está exento de peligros y de amenazas, podemos decir que la protección hacia este espacio está dando sus frutos y podemos dar como ejemplo a seguir de un tipo de turismo sostenible .