Cádiz carnavalesco y milenario.

La ciudad de Cádiz, conocida como la Tacita de Plata, aunque progresivamente pierda habitantes, no pierde el encanto de las pequeñas ciudades que se saben milenarias y con derecho a ser reconocidas mundialmente.

La ciudad milenaria, fundada según la tradición por los fenicios en el siglo IX a.c en una pequeña Isla en la Bahía, hoy unida a San Fernando, nos muestra su historia en cada uno de los rincones.

Pero no adelantemos acontecimientos y primeramente vamos a indicaros las mejores formas de llegar con permiso de los puentes que unen la ciudad con el resto de municipios de la bahía. La primera opción sería a través del tren que después de dejar Puerto real y San Fernando, bordea la costa por el istmo y donde podemos ver a la derecha la bahía y a la izquierda al playa semisalvaje de Cortadura, lo que da la sensación de que uno navega por sus aguas. La otra forma seria llegar a través de barco por Rota o El Puerto de Santa María para contemplar la visión de la Bahía y los diferentes circuitos que la circundan.

Después de llegar al puerto, debemos perdernos por sus rincones que aunque sea tópico recuerda a una ciudad colonial americana, un monumento a visitar es su catedral renacentista, y conocer de cerca su gastronomía, y el encanto de sus gentes con su humor característico representando en una de sus fiestas grandes , el Carnaval.

La gastronomía nos muestra todos los productos del mar, desde sus pescados fritos, sus mariscos (no olvidarnos del erizo marino) habituales en cualquier punto. La ciudad histórica comienza desde las murallas de Puerta Tierra y sabemos que fue fundada por los comerciantes fenicios de Tiro ya que son numerosos restos los aparecidos (en el museo de Cádiz se conservan como joyas esos dos sarcófagos antropomorfos encontrados en 1980 que atestiguan su paso.

Posteriormente los romanos también dejaron su huella, ya que se conservan los restos del teatro en estado aceptable y abierto para visitas.

Cádiz también fue islámica pero también se le conoce como ciudad portuaria en época de las Américas, con el permiso de Sevilla y no debemos olvidar que es cuna de la primer Constitución Liberal en un país monárquico, la de 1812, conocida como la “ Pepa” por ser aprobada un día de San José.

Cualquier rincón de Cádiz tiene un encanto especial , pero sería injusto no mencionar sus playas , teniendo además una de las mejores playas urbanas , la de La Victoria , de arena blanca y fina, aunque la más conocida por su pequeñez y su historia es la de la Caleta ( escenario de algunas películas) con el fondo del faro del castillo de San Sebastián , antiguo templo del dios Crono y la playa semisalvaje de la Cortadura al final de la ciudad y que sirven de disfrute no solo de los gaditanos sino de los turistas.

Cádiz vive con gran pasión sus fiestas grandes, el carnaval precede a la Semana Santa, y durante varios días , sus habitantes se implican en su organización y celebración siendo de interés turístico y de gran reconocimiento mundial.

No olvidemos la Semana Santa, vivida con gran fervor en las fechas correspondientes y que inunda Cádiz de incienso y aromas de cera en una semana de fe y pasión.

Con independencia del viento de Levante o de Poniente, el clima de Cádiz es benigno todo el año sin los calores sofocantes del verano, y con un invierno más que suave. Recomendamos siempre en cualquier época del año, una visita a la conocida como La Tacita de Plata.