Academia de las Bellas Artes de Santa Isabel

Ubicada en la calle Abades Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, es continuador de la Academia de Pintura fundada por Murillo y por Francisco de Herrera el Joven en 1660 ubicada inicialmente en el edificio que es hoy el Archivo de Indias, también punto importante de la Ruta.

Los dueños del edificio eran la familia genovesa de los Pinelo, habitantes de Sevilla en el siglo XV, y sigue el modelo de casa-palacio de origen medieval añadiendo posteriormente detalles renacentistas, iniciador de la casa señorial sevillana. El edificio pasó por varias manos hasta que finalmente fue adquirida por el Ayuntamiento de Sevilla en 1966.

La Academia de Bellas Artes de Santa Isabel acogerá exposiciones de documentos y obras artísticas y literarias, tanto originales como reproducciones, relacionadas con Murillo. Muchos de estos documentos provenientes de la Academia de Pintura fundada por Murillo.

Este edificio nos muestra también un espacio propio del siglo XVII, un espacio por donde se movió Murillo y el resto de artistas contemporáneos.

Las obras originales y reproducciones que se exponen en este espacio son:

La huida a Egipto (reproducción del original)
Se cree que su procedencia era el Convento de la Merced Descalza de Sevilla.

Al ser en su época inicial y de juventud, muestra su lado más naturalista. La Sagrada Familia es mostrada como unos comunes campesinos que viajan, especialmente por el sombrero y el zurrón de San José. El momento de tensión que muestra el santo irá desapareciendo progresivamente en sus pinturas posteriores que tratan igual tema. Jesús aparece representado con poco tiempo de vida, más pequeño de lo habitual que muestra Murillo.
Atención al realismo con el que se ha mostrado el Niño y del burro. El paisaje de niebla, y en calma, anuncia el que se aparecería de nuevo en sus futuras obras. Los tonos terrosos son los de su primera etapa.

El encuentro entre Jacob y Raquel junto a un pozo (reproducción del original)
Probablemente, procede de la colección del marqués de Villamanrique, Sevilla.

Esta pintura de Murillo cuenta la historia de Jacob, en una maravillosa puesta en escena de paisaje. Murillo dibuja el momento en el que el patriarca, al vover del largo viaje desde Canaán para buscar esposa, se encuentra con su bella prima Raquel. Inmediatamente se enamoro de ella, y por su extraordinaria fuerza pudo abrir el pozo para que bebieran los rebaños de su prima, y así quedar bien con ella. El momento pictórico en Sevilla de aquel momento, no tenia artistas que mostraran paisajes, de forma que Murillo tuvo que inspirarse en modelos flamencos, que debió conocer a través del mercado de arte, estampas y grabados.

Jacob pone las varas al ganado de Labán (reproducción del original)

Murillo muestra en esta pintura su destreza en el paisaje, con un panorama campestre en todo su esplendor. Con este fondo se cuenta la escena de la vida de Jacob, donde su tío Labán le permitió tomar de su rebaño todos los ejemplares negros o manchados, como pago a sus servicios de pastoreo.

Labán busca los ídolos domésticos en la tienda de Raquel (reproducción del original)

Otro momento de la vida de Jacob, que ocurrió durante la vuelta de Canaan, con su familia y sus rebañas. Su esposa roba los ídolos a su padre Labán, a la vez tío de Jacob. Su tío lo acusa y le registra pero su esposa había ocultado en sus vestimentas los ídolos robados. La escena muestra la destreza de Murillo con un fondo paisajístico de gran riqueza.

Virgen con Niño, santa Isabel y san Juanito (reproducción del original)

Se muestra una pintura con protagonismo para Jesús, que acepta el báculo en forma de cruz que le entrega Juan Bautista ante la atenta mirada de las dos madres que, con sus especiales miradas dan un momento de transcendencia. El cordero significaría una alegoría o premonición de papel como mesías, a través su muerte en la cruz. La pintura tiene angelitos del que emergen Dios Padre y el Espíritu Santo formando así una Trinidad.
Murillo juega con los colores , dando a los personajes del cielo tonos más claros y a las figuras humanas ya animal tonos más oscuros y sobrios.

La Sagrada Familia con san Juanito (reproducción del original)

Murillo pintaba comúnmente a los dos primos Jesús y Juan Bautista en diferentes momentos de su vida, mostrando en esta pintura el momento del encuentro de la huida de Egipto donde se mostraba la banda que indicaba que sería el mesías. Un fondo de niebla de rápidos trazos cierra la escena.

La Sagrada Familia (reproducción del original)

Este cuadro representa las dos Trinidades, la celestial, formada por el Padre Eterno, el Espíritu Santo y Jesús, y la terrenal, compuesta por la Sagrada Familia. Jesús, se muestra con una edad algo mayor de lo habitual en Murillo, y confirma una estructura piramidal.
Los colores son tratados con sutileza y muestra a un Jesús entre los dos mundos, el celestial y el terrenal. La parte espiritual se muestra en el rostro del Niño, cruza su mirada con la de Dios Padre.

Alegoría de la primavera (reproducción del original)

Se denomina de forma común Muchacha con flores, pudo ser un ciclo de las cuatro estaciones mencionada en la colección de Justino de Neve. La joven recreada por Murillo representaría a la primavera, comparando la juventud con los elementos relacionados como las flores. En esta ocasión, Murillo trataba de mostrar la belleza pura e inmaterial de la muchacha, alejada de los cánones eróticos de otros autores.

Alegoría del verano (reproducción del original)

Murillo representa en este caso el Verano como un hombre joven que, semidesnudo, como objetos relacionados muestra un cesto con brillantes frutas veraniegas y su cabeza está cubierta con un turbante con dos espigas. La magnífica calidad técnica de la pintura, muestra un complejo cromatismo y la perfección de su anatomía, lo que muestra el momento pletórico que corresponde al periodo estival.