Basílica Menor de San Pedro de Córdoba

                                     El origen de este edificio es una basílica en este mismo lugar en el siglo IV conocida como la de los Tres Santos para albergar los restos de los mártires cordobeses Januario, Marcial y Fausto. Después de la conquista por Fernando III en el siglo XIII, sobre los restos del templo donde posiblemente habría una mezquita, se levanto el templo. Aunque es una de las iglesias fundadas por Fernando III el Santo, su aspecto, no recuerda al modelo gótico de su época, sino que es el resultado de numerosas reformas de las que ha sido objeto, siendo las más importantes las siguientes: Se su época medieval se conservan dos portadas así como parte de la torre, que es de estilo mudéjar. El toque renacentista lo da Hernán Ruiz II que construyó una nueva portada en 1542 debido al mal estado de la original. En esa época comenzó la primera renovación de la iglesia, concretamente la fachada principal y a los pilares del interior, y años mas tarde se halla en el subsuelo del templo los restos de los Santos Mártires de Córdoba de los cuales se tenía referencias historicas. Ya en época del Barroco, en el siglo XVII se finaliza la torre con espadaña, consolidándose la cabecera, y se reforma el espacio interior al ocultar las armaduras de la cubierta primitiva por bóvedas de arista. En el siglo XVIII se construye la capilla de los Santos Mártires. A finales del siglo XIX, el arquitecto Pedro Nolasco Meléndez proyecta la realización de unas habitaciones que se adosan al templo. Durante los años del siglo XX, tiene numerosas reformas siendo incluso cerrada durante algunos años hasta su reapertura en 1996. En el año 2006, el papa Benedicto XVI acuerda la declaración del templo como Basílica Menor de San Pedro. La iglesia originalmente es gótica en su estructura, aunque con elementos que pertenecen a la etapa de transición del románico anterior. Las obras renacentistas son realizadas por Hernán Ruiz II, y que reconstruyeron de la fachada principal y los pilares de las naves. A la etapa posterior del barroco corresponde la remodelación interior, siendo sus elementos más visibles porque afecta a los elementos decorativos. Como su nombre indica, la planta de la iglesia es de tipo basilical, de tres naves, siendo de mayor anchura y altura la nave central. La cabecera tiene el ábside central de tipo poligonal, en la zona interior como al exterior, mientras que las laterales son cuadrangulares al exterior y semicirculares al interior. La fachada principal es del año 1542, también obra de Hernán Ruiz II. Su portada principal tiene dos contrafuertes, y otros dos en esviaje cierran la fachada lateralmente, equilibrando el conjunto. La portada principal, ubicada a los pies de la iglesia, encaja perfectamente entre los contrafuertes centrales y se compone de dos cuerpos, el superior centrado por la imagen de su santo titular, San Pedro. En el interior destacamos retablo de la Capilla de los Santos Mártires realizado por Alonso Gómez de Sandoval y comenzado en el año 1742, así como el retablo mayor. Este retablo Mayor es una destacada obra del arte barroco, realizada por el artista Félix Morales Negrete, siendo contratados sus cuerpos superiores unos años más tarde. El dorado final del retablo se concertó en 1760 con Juan Francisco Ruiz Gallardo. El retablo consta de banco, con dos cuerpos y ático, y ubicado en tres calles. En el banco existen dos puertas para el servicio de altar, y los cuerpos superiores se articulan con columnas salomónicas en el primero y estípites en el segundo, mientras que el ático se adorna con esculturas y pinturas. La imagen de la Virgen de la Esperanza preside el primer cuerpo en el centro del retablo, entre dos lienzos que representan la Liberación de San Pedro y a San Pedro curando a un paralítico. En el segundo cuerpo se muestra a San Antonio Abad flanqueado por San Miguel y San Rafael, mientras que el ático lo preside un lienzo de la Inmaculada entre los santos Fausto, Januario, Marcial y Eulogio.