Casa de Pilatos

 

La Casa de Pilatos, es la sede y hogar de la Casa Ducal de Medinaceli, uno de los palacios más importantes del siglo XVI y también importante para la ruta de Murillo.

El edificio comenzó su construcción a final del siglo XV por Don Pedro Enríquez, Adelantado Mayor de Andalucía, pero no sería hasta su hijo don Fabrique quien, de regreso de un viaje de peregrinación a Jerusalén, quien edificará la mayor parte del edificio. Su estancia en Jerusalén provocó que se creara un espacio con similitudes a edificios de tipo islámico y tomó por lo tanto el nombre del procurador romano Poncio Pilatos.

El edificio bastante grande, mezcla los estilos mudéjar, renacentista y barroco aunque su patio tiene aspecto más clásico. En este patio podemos visualizar las estatuas de Jano bifronte de la fuente central y las de Palas Atenea. No debemos olvidar la escalera principal con la cúpula de madera sobre trompas de mocárabes del siglo XVI, y la sala en el piso superior con el techo de la Apoteosis de Hércules pintado por Francisco Pacheco en 1604.

En este espacio podemos contemplar las siguientes obras de Murillo

Obras

Inmaculada Concepción (reproducción del original)

Esta Inmaculada es mostrada con rasgos infantiles y representa la pureza de este dogma. Esta versión infantil era muy popular y querida por la clientela sevillana. En esta pintura se alterna toques vistosos y otros toques más transparentes en la túnica de Virgen. Su pequeño formato nos permite aventurar que pudo ser un boceto de una obra de mayores dimensiones.

Inmaculada de Esquilache (reproducción del original)

La calidad cromática y técnica del dibujo lo convierte en una de las mejores inmaculadas de murillo.. El juego del fleco del manto, colgado en vertical a la derecha, intensifica la expresividad de la suave curva descrita por su cuerpo y de la flexión de su rodilla, aspectos que armonizan la disposición de toda su anatomía.

Inmaculada Concepción de Aranjuez (reproducción del original).

Esta Inmaculada es una de las más dinámicas y se nota la técnica sutil del genio Murillo. La figura de la Virgen muestra una curva muy pronunciada, aumentada por los flecos del manto que dan más volumen hacia la izquierda, unos en dirección ascendente y otros en sentido contrario, lo que intensifica su aparatoso ímpetu. Su mezcla de las manos cruzadas en el pecho y su rostro vuelto hacia lo alto, en contraposto muestra una expresión totalmente lograda. La magnífica representación de los cuatro ángeles sobre las nubes, están en disposición ascendente, mostrándose uno de ellos de contraluz.