Yacimiento ibero-romano de Cástulo

El comienzo de la época romana se da cuando la aristocracia local de esta ciudad Ibera  firma un pacto con Escipión el Africano, rompiendo con Cartago, en los últimos años del siglo III a. C. Desde ese momento, la ciudad se convierte en ciudad libre, pudiendo mantener las instituciones de gobierno tradicionales pero con la condición de tener una guarnición romana, y del eventual envío de tropas. Es el punto de partida de romanización de la ciudad, que finaliza probablemente en época imperial, cuando Cástulo se convierte en municipio de derecho latino.​

De esta ultima época es cuando se conservan mas restos en superficie . En el extremo noroccidental del cerro de La Muela se observan los depósitos principales de distribución de agua a la ciudad, que culminaban en la ciudad a través de un acueducto del que todavía se aprecian sus pilares al norte de las murallas.

Al sur de estas cisternas se distingue una hondonada semicircular, con restos de mortero que podrían haber sido el asiento de las gradas del teatro. Desde el actual Cortijo de Santa Eufemia en dirección al castillo, el espacio se salpica de puntos de distribución del caudal de agua a las distintas zonas de la ciudad.

Otro espacio a destacar de época romana de la ciudad es la denominada villa urbana del Olivar, localizada en la zona central y hacia el este de la meseta amurallada, destacando igualmente  el “Mosaico de Amores” . Esta compuesta habitaciones de época altoimperial, posiblemente de uso público, relacionadas con unas termas, entre las que destacan el hipocaustum y varios patios de distribución, uno de ellos con una fuente central que conserva el pavimento original de opus spicatum.

Estas instalaciones de termas fueron utilizadas hasta época tardorromana, época en que se realizaron remodelaciones como que introdujeron distintas estancias en forma de ábside, que conllevaban una transformación de la villa como extremo oriental del foro de la ciudad, posiblemente asociado a practicas religiosas. En este momento comienza la despoblación de la ciudad , siendo prueba de ello la aparición de enterramientos intramuros sobre estratos de los siglos I y II.

Fuera de la ciudad también aparece restos como la vía Augusta que unía la Bética con Roma