Convento de Santa Inés

La historia del convento de Santa Inés , comienza con una dama llamada María Coronel, esposa de un caballero en gracia en época del siglo XIV , en el reinado de Alfonso XI y su hijo Pedro I. Sin embargo el marido cae en desgracia bajo el reinado de este ultimo y muere encarcelado. La viuda sufre el acoso por amor del rey denominado el Cruel y para evitar esta persecución , se arroja a la cara aceite hirviendo quedando desfigurada. Por este acto , el rey , lleno de remordimientos de conciencia , favoreció sus derecho a entrar en un convento y ayudo a su fundación en un antiguo palacio perteneciente a su familia.

Su acceso se realiza por la calle doña María Coronel, y se accede a la portada de la iglesia.

Al atravesar la puerta principal lo primero que se encuentra es  un pequeño vestíbulo y, se llega al patio del obrador,  con doble arcada, al que se abren la cocina, el obrador, el horno, almacenes, etc. El espacio dedicado a la clausura esta organizado alrededor de varios claustros y patios.

Existe un patio conocido como de la Camarilla con forma de rectángulo, con una pila de mármol blanco y tazón de gran calidad. Su diseño esta formado por una doble galería de arcos en forma de peralta en la zona baja, donde se ubican las cocinas y la sala de oración,  y arcos rebajados en la planta alta , lugar donde se ubicaban las celdas de clausura.

El claustro principal o tiene restos de diseño de gótico-mudéjar original, con forma de trapezoide y soportados por esbeltas columnas con acanto. Los cuatro lados están recorridos por una serie de columnas y el centro del patio esta rematado por una fuente recubierta de azulejos de tipo cuenca.

La galería alta parece un museo ya que en el se encuentra interesantes pinturas al estilo italiano, como frescos , del siglo XVI. Estas pinturas representan 32 escenas del Antiguo Testamento alternadas con numerosos santos y santas la Orden de Santa Clara, enmarcados en simuladas hornacinas y soportes de fingidas ménsulas, decoradas con 38 grutescos y coronadas con el escudo franciscano de las cinco llagas sangrantes. Todas estas escenas culminan con una sobre la Creación del Hombre y las alegorías sobre la Inmaculada concepción.

Pero estas no son las únicas pinturas del recinto, ya que  el conocido como claustro del noviciado podemos disfrutar de mas obras murales de autor desconocido. También hay restos de pintura en la zona  de los arcos y en la cenefa del zócalo de hacia 1545 de estilo renacentista de la escuela sevillana.

Aquí se abre el refectorio, con una cubierta de artesonado de madera . Se puede disfrutar de una pintura que muestra la Última Cena, copia de la de Leonardo da Vinci, y de autor desconocido. El resto esta decorado con copias de obras de Murillo y azulejos de tipo cuenca.

La sala de oraciones, cuya función es sala capitular, tiene forma cuadrada, y  se observa un banco a lo largo de sus muros, también cubiertos con azulejos de Cuenca del siglo XVI. Presidiendo la sala , aparece un retablo que presenta la Sagrada Familia, cuya autoría se piensa que es del pintor Domingo Martínez, de siglo XVIII, donde se muestra una pareja de ángeles que portan carteles con las palabras “Gloria in Etelsis Deo et in Terra Paz Himinibus Bone Voluntatis”, por encima aparece la figura del Espíritu Santo llevado por dos ángeles. Podemos ver igualmente los escudos de la orden franciscana y dominica, y representaciones de los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel, y el Ángel de la Guarda. También se muestra una pintura sin autoría sobre diferentes momentos de la vida de San Juan Bautista.

En sus muros se ubican unas vitrinas donde se muestran las imágenes barrocas de un crucificado, de la asunción de la Virgen, de San Francisco y de Santa Clara. Escultura probablemente más importante es una imagen de la Titular del convento, Santa Inés, cuya autoría se debe a Pedro Millán.

La sala de Profundis tiene forma cuadrada como de cuba, de origen islámico, posiblemente parte de una pequeña mezquita , de construcción probablemente anterior a la reconquista de la ciudad almohade o taifa, y que está cubierto por una bóveda de diecisiete paños sobre trompas en los ángulos. Esta sala se utiliza como cementerio para las religiosas en una zona silenciosa.

La huella mudéjar se hace patente en la puerta de entrada con una serie de finas yeserías , exactamente iguales a las del arco de la Puerta del perdón de la Catedral, y los batientes de entrada están decorados con representaciones de Santa Clara, de San Francisco de Asís y representaciones heráldicas del siglo XVI.

Hay varias imágenes pero la más importante es la del “Ecce Homo” que, según la tradición, un día de marzo de 1685 sudó sangre.

En la zona de la Enfermería alta, podemos ver el tríptico de la Inmaculada. La zona de noviciado se abre mediante una portada adintelada con frontón recto y partido con ático y esbeltas pirámides en su remate de estilo manierista, perteneciente al siglo XVII. La iglesia es de planta basilical, de tres naves separadas por pilares cruciformes. Su nave central es más ancha que las laterales y más larga, tanto por los pies como por el presbiterio, que se remata con cabecera poligonal, que se abre con una bóveda de ojiva de ladrillos soportada con nervaduras de espinazo.

En 1630 la iglesia paso por un proceso de restauración por parte de Herrera el Viejo, y de este momento son las yeserías y las pinturas del coro. De Herrera el Viejo son por ejemplo las cabezas de querubines representadas a la altura de los dos ángeles que sostienen los pilares del presbiterio. De la misma época son los azulejos que lo rodean.

El retablo mayor de la iglesia es una estructura diseñada por José Fernández y Francisco José de Medinilla, entre 1719 y 1748, de estilo barroco con la imagen de la santa titular, Santa Inés, realizada por Francisco de Ocampo hacia 1630. La imagen de Santa Inés procede del antiguo retablo mayor desaparecido, así como las indicadas San Juan Bautista, San Antonio de Padua, San Juan Evangelista y San Pascual Bailón, todas barrocas del XVII.

En la cabecera de la nave derecha se ubica el retablo de la Virgen del Rosario, de estilo flamenco, cuya imagen titular es del siglo XVIII y donde podemos ver otros santos como San Pedro, San Blas, San Sebastián, la degollación de San Juan Bautista y la misa de San Gregorio. Continuando por la misma zona hay una pequeña hornacina que la cierra una reja gótica,  con reliquias de los santos mártires de Colonia.

También podemos ver una imagen dedicada a San Blas con influencia manierista, realizada por Juan de Mesa en 1617 y posteriormente restaurada.

Siguiendo el camino encontramos la portada de la iglesia y al otro lado un retablo construido con elementos arquitectónicos del siglo XVI como son las tablas referentes a San Juan Bautista y San Jerónimo y del siglo XVII son las imágenes de San Antonio de Padua y el arcángel San Miguel.

En la zona del coro decorado con flores se ubica  el cuerpo incorrupto de doña María Coronel que viste el hábito femenino de la Orden franciscana de Santa Clara a la que pertenecía.

La sacristía tiene su ubicación en la zona derecha del presbiterio decorada con un magnífico artesonado de casetones de estilo renacentista y las paredes cubiertas por azulejos de tipo cuenca del siglo XVII. Pero los mas destacado es la obra de el Calvario, pintura mural de estilo manierista, en la que vemos a la izquierda San Francisco de Asís y en la derecha san Antonio de Padua.

El coro bajo situado a los pies de la nave central esta formado de tres tramos cubiertos con bóveda de crucería. La sillería tiene estilo renacentista con motivos platerescos .