Convento de Santa Paula

Este convento céntrico esta situado en la calle Santa Paula, cuyo nombre inicial fue Calle de los Dolores desde que fue conquistada por los cristianos hasta 1416 cercana a la época de fundación del monasterio de Madres Jerónimas.

Doña Ana de Santillán fue promotora de este espacio y que compró a los monjes jerónimos de Buenavista una serie de propiedades cercanas a la parroquia de San Román y que estaban unidas a la suya, y cuya orden fue concedida en 1473, poco después llego a convertirse en la madre priora del convento.

 Doña Isabel Enríquez, a finales del siglo XV,  llego a Sevilla y fomentó la construcción de la iglesia, y como tal recibió el honor de ser enterrada en la capilla mayo y todo debido su gran generosidad al templo y a los Coros que la iglesia fuera terminada en 1489.

Monasterio fue dedicado por parte de las dos fundadoras a Paula Romana, que fue penitente discípula de San Jerónimo, descendiente de los Escipiones y los Gracos.

Fue el primer monasterio de Sevilla que fue proclamado Monumento Histórico Artístico, y además pionero en crear un museo situado en las dependencias.

En la zona cercana a los locutorios hay una pequeña escalera que lleva al museo de dos naves en su núcleo principal de las cuales la primera esta iluminada por celosías voladas, y nos permite ver los adornos del convento como  sus encajes y el Niño Jesús y sus Nacimientos.

La otra nave es la  llamada Sala de San Isidoro, con una cubierta de tipo mudéjar y donde se ofrece una exposición del siglo XVII: mobiliario y cuadros pertenecientes a las escuelas sevillana, madrileña y valenciana, también nos muestra un crucificado mejicano y un enorme Nacimiento realizado por Ribera.

La zona del Coro alto, parte donde finaliza el museo, y que está cubierto por artesonado de tipo  mudéjar como prolongación del indicado anteriormente.

La portada de la iglesia nos muestra como novedad la posibilidad de empalmar el gótico mudéjar de su arco apuntado con tres arquivoltas con zonas de ladrillos rojas y amarillas, y la cerámica de Lucca della Robbia. Se muestra una mezcla de dos estilos , el gótico y renacentenista con los ángeles y las cartelas gótica de Pedro Millán , rodeados de flores y frutas, con un Nacimiento en el interior, en blanco y azul. El tímpano tiene un escudo real realizado en mármol blanco,con el yugo y las flechas de los Reyes Católicos, fechado en 1504.

El edificio de la iglesia es de una sola nave, con un presbiterio por doble bóveda gótica la cual es recorrida por un alto friso de azulejos con un fondo anaranjado. El Retablo Mayor es de José Fernando de Medinilla, del siglo XVIII.

En los muros del presbiterio se encuentran las sepulturas de los marqueses , ambos patrones de la institución.

Los altares están dedicados a los San Juan Bautista y San Juan Evangelista, pero no debemos olvidar el centro del retablo donde se encuentra  San Juan escritor, sedente, con dramática mirada dirigida al cielo, esperando dibujar las imágenes que evoca y que fue realizado por Martínez Montañés. Esta obra deriva de una Virgen destinada a otro convento, hoy en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

La imagen de San Juan Evangelista señala al Cordero con la derecha y con la izquierda muestra la profunda meditación de su rostro vistiendo con piel de camello, buriel y manto. En el altar se muestran pequeñas figuras infantiles se , pudiendo decir que en conjunto la obra destaca por su atractivo adorno donde que nos acerca al  barroco.

Otra de las obras a destacar es San Cristóbal, que es copia mural del que se encuentra en la Catedral, en el altar de La Crucifixión, cuyo autor fue Felipe de Ribas, donde se encuentra el Santo Cristo de los Corales de finales del siglo XV:

El ultimo lugar que no debemos olvidar es el Coro bajo situado a los pies de la nave, cuyas paredes corren bancos de azulejos, con cerámica del siglo XVII, en amarillo, verde y azul. Las paredes están pintadas al fresco, decoradas con motivos frutales, florales y pájaros, con unas que cobijan a dos Vírgenes, las del Divino Amor y La Salud, frente a ellas, la titular del convento Santa Paula, tallada en madera junto a San Jerónimo penitente, de Juan de Astorga.

Como todos los conventos su lema es “Ora et Labora” y sus monjas se dedican crear ornamentos litúrgicos, abanicos de caña y tela, repostería de gran calidad , destacando sus tocinos de cielo, sus magdalenas y sus mermeladas.