El museo de Bellas Artes y sus fantasmas

Otro de los edificios que podrían considerarse susceptibles de fenomenología paranormal , es un edificio que es hoy sede de la segunda pinacoteca de España, el museo de Bellas Artes de Sevilla. Aunque también la morada de unos fantasmas muy especiales.

El edificio fue en inicio un convento de la Orden de la Merced fundado en el siglo XIII , poco después de la conquista de Sevilla por las tropas cristianas de Fernando III. Como otros muchos edificios de tipo religioso de la ciudad de Sevilla, durante los años tuvo una serie de reformas en los diferentes estilos que hubo a lo largo de su historia.

Como hemos indicado en la Ruta de Murillo, el edificio fue embrión de museo ya que muchas obras de pintores barrocos incluyendo el genial pintor sevillano quedaron bajo poder de la Iglesia , hasta la desamortización de Mendizábal ocurrida en el siglo XIX, que aunque los cuadros pasaron al poder de estado , quedaron en el museo como sede. Tras la desamortización , los monjes de la orden de la Merced, después de seis siglos , abandonaron el edificio en apariencia.

Decimos que en apariencia , porque testigos presenciales hablan de la presencia de estos monjes que pasean por el claustro y de los cuales se dice que han sido vistos. La Iglesia principal del complejo , fue desacralizada , sin embargo aunque hoy alberga las colecciones de  Roelas, Murillo o Velázquez, cuentan que también los monjes siguen apareciendo a sus anchas. Es un fenómeno repetitivo en edificios religiosos desacralizados.

Otro fenómeno que se da aquí , es similar al que se da en un país tan lejano como Japón tecnológicamente muy avanzado pero muy tradicional en creencia de espíritus y entes de otras dimensiones. En Japón se dan fenómenos que interaccionan con elementos tecnológicos como televisores, teléfonos móviles, alarmas etc.

En este caso , fenomenología que empieza desde el siglo XIII, no debemos olvidar que un convento también es zona de reposo de los monjes fallecidos , interactúan con elementos tecnológicos añadidos a posteriori. El caso mas flagrante es el funcionamiento automático de unos ascensores añadidos a posteriori o la detección de las cámaras de seguridad de esos monjes procedentes de una época lejana y oscura que hoy día interactúan con elementos tecnológicos propios del siglo XXI.