Romería del Rocío

Ubicada en una pequeña aldea cercana a la localidad de Almonte, en la provincia de Huelva , y con el maravilloso paisaje de fondo del Parque nacional de Doñana , encontramos la ermita del Rocío donde podemos ver una virgen de estilo gótico que según la época puede llevar vestimentas de pastora o de reina de la marisma. Naturalmente nos referimos a la Virgen del Rocío ubicada en la aldea el mismo nombre y cuya virgen , sale de procesión la madrugada del Domingo de Pentecostés y peregrina alrededor de la aldea visitando todas las casas de Hermandad.

Durante la semana anterior , numerosos peregrinos provenientes de diferentes lugares de Andalucía e incluso España, realizan un camino llevando con ellos arrastrados por bueyes o caballos, los simpecados, las representaciones marianas del Rocío representante de cada hermandad.

Pero ¿Cuál es el origen de esta romería bendecida incluso por el papa Juan Pablo II aquel pentecostés de 1993? Realmente no se tiene muy claro, pero las crónicas de época de Alfonso X el Sabio ya mencionaba una advocación a la Virgen de las rocinas allá por el muy lejano siglo XIII.

Se piensa que la imagen original puede ser una virgen de estilo románico que sufrió en el siglo XV y una restauración con formas más góticas , de las cuales nos ha llegado hoy esta forma.

Las primeras peregrinaciones se realizan en los sucesivos siglos XVI y XVII , época de gran advocación y dogmas marianos, sin embargo eran peregrinaciones mas locales desde los pueblos de alrededor.

La advocación nos presenta a una virgen pastora y reina de las marismas de la cual sin su medio , no podría considerarse como tal.

A partir del siglo XVIII y solo con el paréntesis de las invasiones napoleónicas, la adoración y peregrinaje empezó a llegar no solo de la provincia de Huelva sino de Sevilla, Cádiz y otros lugares de Andalucía, fundándose nuevas hermandades que además de las principales, se convirtieron en filiales.

A partir del siglo XIX , las peregrinaciones empezaron a hacerse multitudinarias , siendo no solo de carácter religioso sino además festivo y antropológico.

La peregrinación comienza días antes de Pentecostés desde el lugar de origen , con una misa ante la imagen del simpecado ( representación de la virgen según hermandad filial en un carro plateado con adornos ).

El mismo día de la salida , después de la misa comienza el camino en un ambiente festivo con cante y baile ( sevillanas) dedicadas a la Virgen del Rocío, comúnmente coincida como la Blanca Paloma.

Durante los días de peregrinación, se comparte el fervor religioso con una experiencia de estancia en una naturaleza salvaje dominada por Doñana, donde se puede contemplar las estrellas y respirar el romero que acompaña con sus olores casi todo el camino ( el peregrino se llamara romero pero el hecho de que la peregrinación se llama romería).

Un romero habitual va acompañado por su ropa de camino, unos botos bien calzados , un sombrero para luchar contra el sofocante sol y para refrescar el camino una botella de vino fino frio.

La música y el baile siempre acompaña este camino donde los instrumentos son el bombo , la caña, y la flauta para amenizar con ese baile hijo del flamenco ( sevillanas) un peregrinaje que cada vez se acerca mas a su destino.

 

No olvidemos que cada romero siempre lleva una medalla con la imagen plateada de la Blanca Paloma. Las mujeres solo se diferencian en el uso del traje de flamenca o gitana según la zona, vestido tradicional en Andalucía para el Baile y cante , pero sin olvidar los botos o botas artesanales, algunas de ellas de la localidad de Valverde del camino.

Los romeros pueden llegar cruzando el rio Guadalquivir por Barco procediendo de Sanlúcar de Barrameda pero sin olvidar cruzar el rio Quema ( Guadiamar), rio afluente del rio Grande , que nos permite ver incluso o asistir a un bautizo de tipo rociero.

El destino esta cada vez mas cercano, y ni siquiera el barro o la arena de Doñana impide continuar a las carretas o los caballos.

Es tal el fervor popular y religioso que el entusiasmo se empieza a plasmar cuando se visualizan los campanarios blancos de la ermita con el inconfundible fondo de las marismas del Guadalquivir. La expectación a la noche de Pentecostés es tal que aun la fiesta continua en la aldea llegando a congregar a miles de peregrinos en una aldea habitadas por pocos el resto del año.

Cuando se accede a la ermita es tal la sensación que difícilmente se podrá olvidar. La imagen de una virgen con mirada templada pero que denota la sensación de todopoderosa a la vez. Una imagen de poco más de un metro de altura adornada como una reina en oro y mirando a todos los feligreses y con cierto parecido a la virgen de la Hiniesta, una de las patronas de Sevilla.

Como hemos indicado, no se puede separar la unión entre la Blanca Paloma y las marismas como reina y pastora y antropológicamente unida desde siglos a ella. La edad Media es el inicio de esta advocación muy posiblemente relacionada con una aparición y se venera desde entonces.

Ella está ubicada sobre un paso techado de plata esperando a que los peregrinos alrededor de las 3 de la mañana den el salto a la verja que los separa y sean los primeros en sacarla en procesión en hombros después de rezar el Santo Rosario.

La procesión la lleva por las diferente casas sedes de hermandad que habitan alrededor del Santuario, son horas de fe y algunas veces de confusión, pero es digno de ver esos feligreses queriéndose acercar solamente para tocarla.

Durante unas horas se produce la procesión hasta su recogimiento por la mañana de Pentecostés después de una misa multitudinaria y se termina la romería como tal.

Sin embargo la procesión de la Virgen del Rocío no se limita a Pentecostés, existe los llamados ” Exornos” , o viajes a Almonte en periodos de tiempo cortos como agradecimiento a año de bienes o precisamente para pedirlos. Es una costumbre relativamente reciente y se lleva a través de los pinares hasta llegar al pueblo.

Luego está el Rocío Chico, otra procesión de la virgen a mitad de agosto desde hace dos siglos relacionado con la invasión napoleónica donde los Almonteños se unieron en su lucha contra el invasor napoleónico y resistieron contra una guarnición sin embargo cuando el ejercito francés en una operación de castigo fue aniquilarlos, se encomendaron a la virgen y la represión nunca ocurrió excepto la monetaria.

Este agradecimiento se realiza con esta procesión veraniega que ni el tórrido sol de agosto impide y que también se convierte en un aliciente mas para los visitantes veraniegos que aparecen por el santuario para ver estas excepcionales procesiones.

El Rocío Chico comienza con un triduo , seguido por el rezo de un rosario cerca de la Ermita en la noche del 18 de agosto así como una misa por la mañana del día 19 como previo a una procesión extraordinaria alrededor del santuario.