Universidad de Córdoba, Facultad de Filosofía y Letras

Uno de los lugares mas lúgubres de la ciudad de Córdoba y donde mas fenómenos parapsicológicos se han producido en los últimos años , siendo uno de los recintos mas conocidos por este tema , es la Universidad de Córdoba, concretamente la Facultad de Filosofía y Letras

Originalmente , ates de ser un edificio estudiantil , fue el Hospital de Agudos, aunque originalmente no fue creado para este cometido. Fue a comienzos del siglo XVIII, en 1701, cuando el Cardenal Fray Pedro de Salazar y Toledo, compro el edificio para la creación de una escuela.

El edificio comenzó su construcción pero tuvo una serie de paradas debido a diversas epidemias de peste , que mato a muchos cordobeses y dio lugar a escenas de cadáveres en la calle a la espera de sepultura. Esta situación mostraba la falta de un espacio sanitario en la ciudad por lo que se cambio la función del edificio para convertirlo en un hospiral

En 1724 se inauguró aquel magnífico hospital funcionando como tal hasta mediados del siglo XX. En 1971 pasó a ser Colegio Universitario, dependiendo directamente de la Universidad de Sevilla y posteriormente paso a formar parte de la universidad de Córdoba.

Desde entonces las apariciones espectrales se han dado constantemente. Una de las espeluznantes experiencias , lo contaba un vigilante a final de los años 60, concretamente en invierno donde la atención una campana que sonó al final del pasillo. Cuando fue al final del pasillo , encontró a una mujer con hábitos y un candelabro que se desplazaba por el suelo levitando.

En los muros se encuentran fantasmas, testigos de épocas pasadas que parecen querer decir algún mensaje a los habitantes del presente. Al parecer las escenas de dolor en un edificio con historias y momentos duros.

Estos fenómenos no acaban aquí , y se mencionan anomalías eléctricas como encendido , apagado de luces y diferenciales que se apagan dejando el edificio a oscuras cuando no hay nadie.

Los fenómenos poltergeist están a la orden del día como el espectro que parece jugar con el miedo de los que se quedan a pasar la noche encendiendo y apagando luces en una siniestra coreografía.

El edificio , en sus pasillos siempre tiene ese frio mortal , propio de los momentos de las apariciones espectrales , que dan en si un aspecto tétrico a un lugar que llego a convertirse en una morgue y en cuyo lugar incluso puede aun olerse la sangre de aquellos desdichados que iban a morir entre sus muros.